Volantines tradición de Septiembre

Las fiestas patrias son una forma de expresión social de Chile, en ella se realizan bailes, fiestas, se vuelan volantines, entre otros actos que se encuentran enmercados por la tradición, las costumbres y los excesos culinarios.

Estos al ser una costumbre, se comenzaron a realizar alrededor del siglo XVII, los cuales poco a poco sumó adeptos y al mismo tiempo, detractores.

Esto, debido a los daños que en ese entonces, los cometas, producían en los tejados coloniales. A pesar de ello, el encumbrar volantines, se logró establecer como un juego típico chileno, que con los años evolucionó a las ya conocidas competencias.

Tradicionalmente los volantines comienzan a elevarse en el noveno mes del año, justo cuando las condiciones climáticas primaverales y la celebración del «Dieciocho» coinciden, lo que hace que muchos de los volantes tengan el diseño de la bandera chilena.

Cada dieciocho de septiembre se realzan las tradiciones que resaltan la identidad nacional o lo que es conocido como «Chilenidad»(celebraciones populares) donde se realizan diversos eventos, instalando centros de entretenimiento donde fusionan la música, el folclor y la comida.

Asimismo, la tradición del oficio del volantinero y la valoración de su creación, se plasman como una expresión cultural y como un elemento indiscutible del patrimonio.

A pesar del tiempo de su existencia, aún existen personas que se dedican a la elaboración de volantines, quienes buscan de alguna u otra forma, actualizar un oficio que podría quedar obsoleto.

Vale destacar que el volantín era una de las entretenciones más populares y de fácil acceso en Chile, pues en aquella época los costos eran otros y no existían otras distracciones, lo que permitió que las familias pudieran divertirse con este elemento.

Algunas personas creen que el proceso de elaboración de un volantín básico puede durar desde 15 minutos hasta media hora, mientras que la confección de un volantín con diseño podría tardar hasta una hora.

Según historiadores y artesanos creen que la vida moderna que ha tomado Chile en las últimas décadas atenta, sin embargo, contra la experiencia de los volantines. La entrada de la tecnología y sus juegos virtuales hoy resulta más atractiva, especialmente, entre los niños de centros urbanos.

Además, el avance de las viviendas origina que disminuyan los espacios abiertos en donde practicar el difícil, pero entretenido juego de encumbrar volantines.

De igual forma, aseguran que el interés en la difusión del oficio se debe a un tema netamente personal, donde el compromiso, es el de dar a conocer una entretención sana, simple y sencilla que al mismo tiempo es integral, pues reúne diversos beneficios.

De igual forma, indican que a pesar de que cada vez se realiza menos, la tradición siempre busca estar presente porque es algo que entrega de familia en familia y creen que no se debiera perder, ya que forma parte de la esencia y raíces de chilenos que no tiene porqué transformarse en tan sólo un recuerdo.

Puede que sólo en septiembre cubran los cielos de Chile, pero aún existen personas que se encargan de que su tradición, su espíritu y su presencia sigan siendo un testimonio del Chile más profundo y para estar relajados en estos días te dejo como recomendación Mejora tu meditación con los cuencos tibetanos.

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